Los cuatro medios para ser advaitin

A veces, entre los estudiantes de Vedanta (advaita en mí caso) caemos en la tentación de considerarnos vedantines. Desde su orígenes, el Vedanta Advaita, ha estado considerado elitista y por eso, puede que nos sintamos orgullosos de considerarnos vedantines. Pero lo cierto es que, no pasamos de ser meros estudiantes de vedanta. Aún nos queda mucho para ser vedantines y poder optar, a la liberación, ya que desde tiempos inmemoriables, se ha considerado que aquel que quiera ser iniciado, debe poseer los cuatro medios.  No son muchos los que saben de qué tratan los cuatro medios o ni siquiera han oído hablar de ellos más que de pasada. Menos aún, preocuparse por desarrollarlos. Es por eso que considero, que el llamarse vedantin no es más que pura ignorancia en el 90% de los casos. Puede que algún Swami, conocedor de las escrtiruas en profundidad y de estos requisitos que describiremé a continuación se considere, a pesar de no tenerlos, un vedantín. En este caso ya no es ignorancia sino hipocresia y egoencia, pues queda muy elitista decir, que se es vedantin y dentro de los vedantines, advaitin o seguidor de quizás la más metafísica de las tres escuelas de vedanta. Conocer pues los cuatro medios, descritos en las escrituras y reflexionar sobre ellos, es en mi opinión, un trabajo que nos hará ser más humildes y más sabios. Sin más preámbulos, aquí van: Vivkeka: Discernimiento entre lo Real y lo Ilusorio. Vairagya: Desapego de lo No-Real. Las seis cualidades:   Sama: Calma o control de la mente. Erradica la fantasía y la imaginación. Dama: autodominio o control de los sentidos. Evitando que correteen detrás de los objetos y permitiendo la absorción total en el mundo interior o en el mundo exterior. Uparati: El constante control de Sama y Dama que permite someter a la mente y los sentidos. Titiksa: Ecuanimidad ante los pares de opuestos, como  placer y dolor. Sradha: Fe ante las enseñanzas prescritas por un maestro calificado o las escrituras sagradas. Samadhana: Estabilidad mental, serenidad, firmeza, constancia decidida y resuelta en la realización de las prácticas prescritas por un maestro calificado (conocedor de las escrituras y de Brahman por experiencia directa)   Mumuksutva: Deseo ardiente de...

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Fluir en el presente

A la habilidad de estar en el presente y fluir, podemos llamarlo entregarse, porque en lugar de estar creando una realidad paralela más acorde con nuestros gustos, simplemente aceptamos lo que nos viene sin poner nuestra voluntad. La verdadera entrega es la entrega del yo. A eso se refería Jesús cuando dijo: hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo. La entrega es pues siempre, en todo momento y lugar, hacer lo que toca hacer. Podemos poner muchos ejemplos y por tanto, categorizar (aparentemente) los distintos tipos de entrega que existen. Por ejemplo, cuando alguien cuida a una persona mayor, se entrega a esa persona y ha estar pendiente de lo que esa persona necesite. O cuando cuidamos una mascota enferma y se convierte en todo nuestros mundo, dispuestos a renunciar a lo que nos gustaría hacer para estar ahí, haciendo lo que sea  así nos guste o no. Cuando por ejemplo, alguien muere, la entrega puede ser el estar presente, en silencio y acompañando al difunto, en lugar de evadir la muerte y estar hablando con cualquiera de casi cualquier tontería.  Aquí la entrega sería el don del acompañamiento en el dolor a las personas que sufren por la ida de un ser querido y honrar la presencia del difunto. Hacer cualquier acción, en general, sin apetencia de frutos y estando en el presente, es entregarse. Así pues, el Karma Yoga es como los Yoguis saben desde la noche de los tiempos, “una forma de vida en la entrega a las circunstancias del presente”. Es decir, Karma Yoga es fluir en el presente, es realizar la acción con la actitud correcta, presencial. Todos tenemos momentos de entrega, en según que situación. Evidentemente no siempre es así porque nuestra mente, lejos de ser sáttvica o pura, es rajásica o tamásica (según el modelo cosmogónico de las tres gunas que constituyen la materia) y en consecuencia está en constante agitación. La sadhana es pues, la manera de purificar la mente para conseguir que está sea cada vez más prolífica a entregarse a lo que el universo trae sin poner la voluntad en ello. A la entrega se llega mediante la comprensión o el amor. Mientras no haya comprensión o amor (inegoista) será necesaria la disciplina de la...

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