Meditación y Crisis

La crisis actual no es solo una crisis económica sino de valores. A cada persona le ha afectado de manera diferente. A algunos les ha hecho plantearse la ilusoriedad  del mundo que nos hemos construido, basado en un egoísmo descontrolado,  y que cada uno ve de manera diferente según sus condicionamientos. El Vedanta diría que según sus propias condiciones mentales, Budhi (intelecto), Aham (egoencia), Citta (memoria) y Manas (actividad mental) cada uno ve un mundo diferente. Ante la hecatombe del sistema financiero y la locura desatada, se ha recuperado en general un poco la cordura, vuelto a la vida sencilla sin tantas cosas y al tiempo libre para estar con los que importan, en esas pequeñas cosas de la vida. Pero a algunos, les he removido la conciencia en un nivel más profundo y cada vez más gente, se pregunta ¿Qué sentido tiene la vida?. La meditación a través de las variadas escuelas que existen en oriente (Taoísmo, Vedanta Advaita, Zen, Yoga, etc…) ofrece una herramienta para la salida definitiva del sufrimiento del ser humano. El Vedanta, nos ofrece la posibilidad de ver la ilusoriedad del mundo fenomenológico que nos rodea. Para el vedanta, el mundo es maya, la ilusión. Se parece un poco ala película  Matrix, dónde se ve como todo el mundo creado no es más que la ilusión de una máquina que engaña a los habitantes del planeta haciéndoles creer que el mundo es real. Es máquina es la mente. La meditación, como vía de autoconocimiento, permite  al ser humano conocer la fuente, el rio de consciencia que subyace a los pensamientos, emociones, sentimientos y pasiones, que burbujeantes se mueven sin parar en el interior de nuestra mente y nos hacen creer que somos eso precisamente. La gente que practica la meditación, tiene menos actividad mental, más paz en su vida y  en general, toma decisiones en su vida más correctas. La meditación, nos hace a todos ser más conscientes del día a día a través de los sentidos, experimentar el mundo de una manera totalmente nueva, más vivo más intenso. El parque, por el que pasas todos los días y te resulta tan cotidiano que ni atención le prestas, generará en ti un nuevo mundo de colores, matices y pequeños detalles que lo verás todos los días y te parecerá nuevo, asombroso y capaz de atraparte cada vez más. Al mismo tiempo, la capacidad para gestionar tus pensamientos y emociones te hará dueño de tú mente y de ti mismo, viviendo en un estado de casi ecuanimidad ante las euforias y decepciones. Este es el único y verdadero viaje que el hombre debe realizar, el viaje interior, porque la verdadera profesión del hombre debería ser...

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