Satyam

  “Di la verdad a cómo de lugar”. Sivananda.   La verdad es quizás la virtud de las virtudes y algo más que escaso en esta época de Kali-Yuga. Hay muchas formas de verdad para la sociedad de hoy en día y con demasiada frecuencia se frivoliza sobre su relatividad.   La verdad de pensamiento, palabra y acción es algo casi imposible de encontrar. Ya no es sólo que quizás no haya cierto valor moral sino que la verdad como algo que sale de nuestra boca se le presta más bien poca atención y la mentira o verdad relativizada pronto se olvida e incluso se auto justifica (otro de los obstáculos para la meditación según Sivananda) y según dice la RAE:   “La verdad es aquello que está en conformidad con lo que la mente piensa de las cosas”   Y por tanto, la verdad de la que se habla popularmente, es según cada mente individual (persona) una cosa. Por no hablar, que en las muchas contracciones que tenemos las personas, somos capaces de reajustar lo que decimos según las circunstancias, de ahí el famoso refrán “ donde dije digo, digo Diego”. Así pues, cambiando una pequeña parte de lo que dijimos justificamos la “nueva verdad” reajustándola a conveniencia.   Por supuesto esto es una verdad subjetiva y no la verdad de la que queremos hablar, objetiva y basada en los hechos. Está basada en nuestra realidad pero no es lo REAL. Es aquella verdad que como decía Nisargadatta, todo el mundo discute sobre las cosas pero nadie puede discutir sobre un hecho.   Así pues la verdad que nos atañe es aquella que distinguimos no a través de la mente sino a través de la intuición, cuando las mariposas que revolotean en nuestro interior en señal de alarma nos indican lo que es cierto de lo que no lo es y por supuesto, nos damos cuenta en seguida si lo que sale por nuestra boca está o no en concordancia con lo que sabemos a ciencia cierta.     La verdad es quizás la virtud más importante y deberíamos de tener presente que desde la noche de los tiempos forma parte de lo más elemental de la práctica del yoga, formando parte de los diez Yamas o restricciones clásicas, que incluye no traicionar promesas e incluso no guardar secretos a seres queridos.   Se dice incluso que sin cumplir Yama o Niyama no hay progreso en la meditación. La síntesis del yoga de Sivananda deja claramente no sólo lo importante en la práctica del yoga sino el orden:   “Sirve, ama, da, purifica, medita, realízate.”   Así pues el sadhaka no podrá relativizar sobre la importancia de la...

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