CHARLA DE SWAMI VISHNU

Swamiji (Swami Vishnudevananda Saraswati) alertó en 1985 sobre las supuestas mafias que intentaron acaparar la imagen y la tradición del yoga para si en Cataluña. Quizás en parte no tenían mala pretensión sino que al menos intentaron –en una parte de sus inclinaciones- que hubiese un mínimo de rigor en la formación e impartición del yoga.   Y una vez dicho esto, que quizás en la única cosa positiva que pueda sacarse de esta decisión, el resto son los comentarios que se devienen de la carta de Swamiji y las terribles consecuencias que occidente puede causar al yoga.   En este año una serie de personas se agruparon para crear una asociación y ser los únicos que pudiesen emitir veredictos acerca de quién está capacitado o no para impartir clases, repartiendo títulos basados en los criterios que ellos consideraran. Estas personas, para empezar, no parece que tengan ningún Parampara claro, con ello me refiero, a que hayan estado entrenándose el tiempo suficiente para que el conocimiento les haya sido transmitido por un maestro y hayan entendido que el yoga está mucho más allá del negocio y de las ansias de control.   En la India no existen esta clase de clubs o asociaciones. Se sigue la cadena discipular Maestro/Alumno, pasando el conocimiento de uno a otro y la línea no se rompe si se hace de forma seria.   En Sivananda por ejemplo, tenemos uno de los  diez linajes (divisiones o dasanamis) que fundó Shankaracharya y según el maestro que sigas tendrás un apellido u otro   Entre las distintas ramas están las de: • Aranya (Bosque) • Ashram (Lugar de Meditación y Estudio – Etapa) • Bharat (Tierra) • Giri (Montaña) • Parvati (Arroyo – Hija de Monte) • Puri (Terreno) • Sagar (Mar) • Saraswati (Sabiduría de la Naturaleza) • Tirth (Lugar de Peregrinación) • Vanam (Jungla)   Así el nuestro es “Swami Sivananda Saraswati”. Siendo otro ejemplo Swami Sivananda Giri otro linaje distinto. Es muy importante el cumplimiento de esta ley para el crecimiento espiritual. Hay que seguir un linaje, El conocimiento no se atrapa en el aire ni lo concede ningún título de estas características. Del mismo modo que un padre transfiere su conocimiento a su hijo, así pues, un maestro lo transfiere a sus discípulos. Crear pues esta clase de clubs es una blasfemia y confundir el Yoga con otra cosa que no sea la espiritualidad.  En el caso de un Swami incluso, su formación, dependiendo del grado de desarrollo puede ir de cinco a quince años. Es por tanto una desgracia que se impartan títulos de profesores de yoga a gente no cualificada que se ha erigido como profesor de yoga y que...

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